Winston
Churchill dijo: “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por
cosas que jamás iban a suceder”, y yo digo que razón no le
faltaba. Probablemente sea aquello que llamamos “miedo a lo
desconocido”. ¿Por qué nos atemoriza de tal manera lo
desconocido? Tanto, que seguimos mandatos tan idiotas como “Más
vale malo conocido que bueno por conocer”. ¿Pero como va a valer
más algo malo que algo bueno, por muy conocido, o no, que sea?
Antes
de llegar, me asaltaban dudas sobre lo que me esperaba aquí. Que
“como será la gente”, “como será el país”, “lograré
entender algo de lo que me digan”, “seré capaz de comunicarme” y un largo etcétera. Ahora que he llegado, me doy cuenta de lo absurdo
de todas estas preguntas y planteamientos, ahora que estoy aquí me
doy cuenta de que el reto es superar todos esos miedos y lanzarse a
vivir este tipo de experiencias. Ahora que he llegado, estoy
absolutamente encantada de haberlo hecho.
No
voy a decir que sea fácil, porque, al fin y al cabo, como bien es sabido, “nada que merezca la pena será fácil”, pero
desde luego, puedo afirmar que merece la pena! Que
les entiendo siempre que hablan, pues no, pero que eso da un miedo
escabroso, pues tampoco!
Y
al final... everything's gonna be alright! ;)

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